Poetor 1: Andoni González Aljives

Recomendación del poetor 1: Todos mis futuros son contigo – Marwan

-Por favor, no quiero que te sientas obligado a pensar en qué decir. Yo sé que tú, como buen poeta, manejas la palabra a tu antojo. No te cohibas, yo no estoy aquí. Mis preguntas son un cuestionario en blanco a rellenar, toma tu voz como un teclado y mis ojos como una pantalla, céntrate en lo que quieres transmitir y no en cómo hacerlo.

Andoni González Aljives es uno de esos poetas que necesitan un empujón. Su arte es mágica y sus versos caen como los polvitos de Campanilla sobre las palabras, a las que les crecen alas y vuelan más allá de los versos, destapando el mundo interior de este chico de 23 años apasionado del cine y la literatura.

– Cuéntame, ¿cómo conociste tu amor al arte de la escritura, del verso como beso, de la rima como arma y de los sueños como mejores aliados contra el desvelo?

+ Siempre he vivido con la poesía desde chiquitito porque mi abuelo escribe y siempre me ha inculcado su amor por las palabras. Reconozco que nunca me he leído libros de los clásicos, a lo mejor algún que otro poema suelto, pero no es mi estilo. Los libros que leo son de autores modernos como Marwan, Rayden, ahora estoy con el de Nach.

– Si te pidiera que te quedaras con un libro de poesía, ¿cuál elegirías y por qué?

+ De Marwan me encantan dos: Todos mis futuros son contigo y La triste historia de tu cuerpo sobre el mío. Si tuviera que elegir uno de estos me quedo con Todos mis futuros son contigo porque es un libro que me marcó mucho. Cuando lo leí acababa de salir de una relación. Me ayudaron sus letras, me marcó bastante.

– Seguro que escondes algún poema que hayas escrito y destaque sobre los demás, ¿te gustaría mostrárselo a los demás poetores?

+ No suelo publicar mis versos, no es por vergüenza, es por miedo a las críticas. Sé que son juicios vacíos y que a otros les gustará lo que hago, pero todavía no me siento preparado. Ves mis poemas con buenos ojos, no sé por qué me admiras tanto. Cuando escribo no sigo una estructura, no tengo ningún tipo de orden. Voy a escoger este poema, lo escribí hace ya un tiempo, pero me gusta mucho, lo titulé 30:

“Primero me medí en un segundo, como el tercer vals de tu cuarto de rosas, mi quinto pensamiento por lo menos al día, mi sexta utopía y viendo “Seven”, ocho veces novenos del amor ese del de mi boca entre tu pelo, diez palomas tristes en este viernes casi once, no es para doce campanadas pero si para quitarte las sábanas, siempre martes trece si te escapas de mi mente, prefiero catorces de febrero en tu mirada y en tus besos o quince años perfectos de tu encanto y tu moreno, dieciseis tenías cuando te conocí, diecisiete cuando te perdí, ahora casi dieciocho y diecinueve lágrimas tristes que se derraman por mi cara, por el contrario yo casi con veinte te conocía y con veintiuno te perdía, veintidos los dos patitos que jamás se volverán a besar, veintitres pequeños sueños de tu forma de hablar y veinticuatro horas al día para volverte a abrazar, veinticinco lugares tristes que olvidar, cuando mis veintiseis cumpla quizás no te vuelva a recordar, veintisiete años después de hacerte el amor en el hogar, me canso de veintiocho horas libres que ni el día me pudo dar, veintinueve intensos capítulos de amor y felicidad, lo escribo hoy día treinta por si me vuelves a recordar.”

 

 

Recomendación 1: 317 Kilómetros y dos salidas de emergencia

Este poemario de Loreto Sesma es un tesoro. Un cofre de palabras que la poeta acompaña de música. Cada poema está acompañado por una canción que se supone sonaba en la radio del coche mientras ella escribía.

Para los poetores principiantes puede supones un gran elixir de inspiración. Se trata de un libro corto, ameno, lleno de sentimientos encontrados. En cada poema hay algo con lo que te sentirás identificado.

Cuando buscas por qué la joven poeta escribe esta obra descubre que 317 kilómetros es la distancia que separa Pamplona (donde Loreto Sesma estudia Periodismo) de Zaragoza (su hogar). Esta distancia, que ella recorre a menudo, le ha inspirado para este poemario en el que se advierte su voz ágil, fresca y desenfadada.

La obra consta de cuatro partes que marcan el ritmo de sus poemas. Sin más dilación, poetor te invito a recorrer con Loreto Sesma el trayecto de su libro 317 kilómetros y dos salidas de emergencia. Espero que te guste.

El sexo de la risa – Irene X

Descubrí a Irene X en Instagram. Me llamó la atención. Me atrajo lo que transmitían sus fotos. Busqué información sobre ella y leí algún que otro poema suelto. No fue hasta que llegó a mis manos por medio de un regalo El sexo de la risa que me enamoré de su arte.

Es una oda a la libertad. El amor libre. No hay señal del amor romántico que plaga la poesía del pasado. Es un amor sin tabús, sin roles de género. Son las situaciones de la vida real convertidas en arte por medio de los versos de una chica que se sale de los estándares impuestos.

A veces está triste, otras feliz. A veces echa de menos a aquellos que ama. Otras está en conflicto consigo misma o con los demás. Se trata de una obra diferente, pero cotidiana. Una obra que sueña y vive y que no idealiza. Es realidad en estado puro. Descripción y acción. Imágenes que la mente crea a partir de las líneas.

Hay varios poemas que llaman la atención por su descaro. Muchos los catalogarían de pornográficos, pero van mucho más allá de eso. Se trata de vida. Se trata de personas que viven. No se trata de consumo, no de cuerpos perfectos, sino de sentimientos y sentidos plasmados en unos versos. Habla de hombres, de mujeres. De la crudeza de la vida y de la felicidad de las pequeñas cosas.

Me atrevo a citar uno de los poemas de El sexo de la risa, que sirva como prólogo y atraiga atenciones, no es el mejor, ni el peor, es uno del medio, sencillo y normal, al que hay que descubrir, como ocurre con las personas, que todos escondemos secretos:

“aitana.

Créeme yo tampoco sabría decirte quién es Aitana. Sé que muere aquí, sé que apenas sale, sé que vive con aquel niñato enganchado al fútbol y a la política. Sé que parece que está enamorada y lo está, pero no de él.

También sé que pasé más de cuatro veranos con ella, con ellas y con estos. y sé que la tuve en mi cama el fin de semana pasado…

Joder, todavía no lo sé… Pero sé que cuando está aquí es Ella. Una Aitana desinhibida y natural, una Aitana que es instinto e, instinto, animal. Drogas y más de diez problemas mentales. Nunca olvido una tara.

Una simple, pura y auténtica Aitana. Con sus ojos claros y su pelo oscuro, su sonrisa rota y su frialdad intacta. Muy tocada y muy hundida.

Pero quién sabe, ¿quién sabe quién coño es? y ¿quién sabe qué coño tiene?

Supongo que esa extraña química que hace que todos queramos darle la vuelta, saber que y qué se esconde al otro lado…”

Irene X fue un gran descubrimiento para mí, que solía leer otro tipo de poesía. Me sorprendió y me enganchó. Devoré el libro en poco tiempo, me abrió el apetito. Me invitó al baile y sabía bailar. Y bailamos como locos, yo y el libro, el libro y yo. Pude ver lo bello en una palabrota bien colocada en un verso. Aprendí a ver poesía en un vaso o en una silla. Después de leer a Irene X conocí otra forma de hacer poesía.

Sean todos bienvenidos

“…Mira a tu alrededor:

eres parte de ello

Todo está lleno de cofres a rebosar de sueños,

de corazones en mano y aun palpitando,

de osados lanzando osadías de la misma forma en que un iluso sueña:

con   demasiada       ilusión,

de miradas lascivas a las tres de la mañana,

de terapias etílicas a las cuatro de la tarde,

de ejércitos de puñales

a los que les hemos quitado el filo para que no te cortes

demasiado…”

La Caterva – Pablo Benavente

Le dije toma mi mano y no dudó ni dos segundos en cogerme el brazo y atraparme para siempre. Quedé totalmente prendida de ella. No podría encasillarla en ningún estilo, pues a veces era presumida, elegante, vestía con zapatos de tacón y minifalda. Era muy femenina esas veces. Pedía tiempo con la mirada a cualquiera que atrapase, era una conquistadora nata.

Otras veces, era más informal, iba en chándal y en cholas de andar por casa, estaba cansada de aparentar y de que la utilizaran. Se dejaba el pelo alborotado y cantaba con la música a tope para no escuchar a nadie. Un día en los que se encontraba así, me presentó a un chico. Nunca pensé que gracias a ella haría amigos, pero la verdad es que aunque no estuviera en su mejor momento, hizo que conociera a una gran persona de la forma más extraña y bonita que jamás imaginé.

Se adaptaba como nadie a las situaciones que se le presentaban en la vida. Había lidiado desde siempre con una montaña rusa de sentimientos que la traían y la llevaban entre las risas y los llantos. Tantos la conocieron que no sabía cómo tapar el paso del tiempo de su rostro. Con los que se codea ahora siempre le preguntan por los de antes, y, aunque ella no quiere hablar del pasado, las arrugas y los consejos la delatan.

Su nombre encierra tanto arte que más que un sustantivo es un museo. Museo de Arte Sentimental (MAS) podríamos llamarla. Cuando un viejo amigo suyo, Pablo Neruda, puede sonarte, habla de cuando la conoció cuenta: “…No sé, no sé de dónde salió, de invierno o río. No sé cómo ni cuándo, no, no eran voces, no eran palabras, ni silencio, pero desde una calle me llamaba, desde las ramas de la  noche, de pronto entre los otros, entre fuegos violentos o regresando solo, allí estaba sin rostro y me tocaba.”

Estuvo inmersa en muchas relaciones, conoce el amor y el desamor como nadie. Ella supo con quién estar en todo momento, la criticaban por ello. Tomaba a las personas y las exprimía, triunfaban gracias a ella, y a día de hoy siguen y seguirán triunfando. Ella se acuerda mucho de un novio que tuvo, Gustavo Adolfo Bécquer se llamaba. Aún joven e ingenua le preguntó un día a Bécquer algo cuya respuesta marcó su vida: “¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía… eres tú.”

Desde entonces supo que su métrica y su rima ayudaban a muchos a desahogarse, que su juego de palabras y los recursos de los que disponía eran de interés y se aprovechó de ellos. Se hizo mundial y eterna. Se metió en cada casa que encontró y recorrió todos los países buscando como una bala pérdida víctimas que cayeran en sus redes. Se transformó en el vicio de muchos y en la curiosidad de otros. Quien la conoce se engancha a ella, y ella fiel, nunca los abandona.

Comentan las malas lenguas, de poco talento y manejo de la palabra, que los que están con ella son unos románticos soñadores, que están locos. Amigo, sí amigo que me lees, te invito a convertirte en lector de poesía, pues todos formamos parte de La Caterva, solo tenemos que acercarnos a los libros de poemas para ser conscientes. Te confirmo que tardarás poco en convertirte en poetor y ser protagonista de esta aventura, que comienza con este post.

 

 

 

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